Métodos de reparto proporcional, circunscripciones y umbrales de exclusión.
Los sistemas de representación proporcional buscan que la composición del parlamento refleje el reparto de votos. Sin embargo, todos los métodos introducen algún sesgo: los de divisores favorecen levemente a los partidos grandes, mientras que los de cuota tienden a ser más equitativos con los pequeños. La circunscripción es tan importante como el método: cuantos más escaños reparta cada circunscripción, más proporcional es el resultado.
Divide los votos de cada partido entre 1, 2, 3… y asigna cada escaño al cociente más alto. Favorece levemente a los partidos más votados porque el primer divisor (1) maximiza el valor del primer escaño.
Usa los divisores impares. Penaliza más rápido la acumulación de escaños en un mismo partido, lo que reduce la ventaja de los grandes y lo convierte en el más proporcional de los métodos de divisores.
Eleva el primer divisor de 1 a 1,4, encareciendo la obtención del primer escaño. Penaliza a los partidos en el margen del umbral de representación sin alterar el reparto entre los ya representados.
Comienza en 2 en lugar de 1: el primer escaño se obtiene con la mitad de votos que en D'Hondt, beneficiando notablemente a los partidos grandes. Es el menos proporcional de los métodos de divisores.
Calcula una cuota natural y asigna a cada partido tantos escaños como veces cabe la cuota en sus votos. Los escaños restantes se adjudican por orden de mayor fracción decimal. Matemáticamente es el más proporcional.
Usa una cuota ligeramente inferior a la de Hare, lo que permite asignar más escaños en la primera ronda. Su comportamiento se aproxima más al de D'Hondt que el de Hare, aunque sigue siendo más proporcional que él.
Redondea siempre hacia arriba (techo). Todo partido con al menos un voto recibe al menos un escaño. Es el método más favorable para los partidos pequeños, a la inversa de Imperiali. Muy poco utilizado en la práctica.
26 de las 52 provincias tienen 4 o menos escaños. En una circunscripción de 2 escaños se necesita el ~33% de los votos para obtener representación; en una de 4, el ~20%. La proporcionalidad real del sistema depende en gran medida de estas circunscripciones pequeñas.
Al agregar las provincias de cada comunidad autónoma, la mayoría de circunscripciones son de tamaño mediano-grande. Mejora significativamente la proporcionalidad al reducir el peso de las circunscripciones pequeñas sin eliminar la representación territorial.
España como circunscripción única. Máxima proporcionalidad: cualquier partido con implantación mínima puede obtener representación. Puede generar alta fragmentación parlamentaria si no se aplica un umbral explícito. Sistema de Israel, Países Bajos y Eslovaquia.
Porcentaje mínimo de votos válidos en la circunscripción para participar en el reparto. En España es del 3%. En provincias con ≤3 escaños, el umbral natural (cuota de Hare) ya supera este valor, por lo que la barrera legal solo tiene efecto práctico en circunscripciones de tamaño mediano-grande.
Porcentaje mínimo a nivel nacional para poder optar a escaños en cualquier circunscripción. No existe en el sistema español. Alemania aplica el 5% (Sperrklausel), Turquía el 10%. Tiene especial relevancia en circunscripción nacional para evitar la fragmentación.
Aplica cualquiera de estos sistemas a las elecciones reales y compara cómo cambia el resultado.
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